Ingrédientes:
1 pollo limpio de 1,500 Kg, sin piel y cortado en caurtos.
4 ramas de apio.
5 ramas de perejil.
sal al gusto.
Preparacion:
1.- Poner a hervir 2,5 litro de agua con sal,las ramas de apio y las ramas de perejil en una cacerola.
2.- Cuando comience a hervir, agregar los cuartos de pollo,dejar cocer aproximadamente 1 hora y media,hasta que el pollo esté bien tierno y el caldo se haya consumido aproximadamente a 2 litros.
3.- Quitar el pollo de la cacerola y deshuesarlo,cortarlo en trocitos pequeños y volverlos a poner en la cacerola.
4.- Triturar con una batidora eléctrica hasta conseguir una crema clara,rectificar de sal y servir la crema bien caliente.
30.12.08
11.12.08
20.7.08
13.7.08
Un café de 100 US$ la taza!!!
Está costosa maravilla organoléptica se obtiene a partir de las plantas de café pertenecientes a la variedad Jamaican Blue Mountain y el Kopi Luwak. Los granos Kopi Luwak proceden de las islas de Sumatra, Java y Célebes pertenecientes al archipiélago Indonesio, Filipinas y Vietnam. Sin embargo no sólo es la variedad del café que se cultiva en estas zonas, el cuidado de los agricultores, o el clima los que le proporcionan el sabor y el aroma a este café, sino los gatos de Algalia, o civeta. Así como lo están leyendo son los gatos los que le proporcionan ese “toque” especial.
Los gatos de Algalia, viven en las plantaciones del sureste asiático y parte de su dieta está compuesta por los mejores granos de café. Las enzimas de su sistema digestivo les proporcionan al café sus características propias. La pulpa del grano se abre dentro del sistema digestivo del animal, pero este no puede digerirlo. Sin embargo si produce cambios químicos en la estructura del café, confiriéndole un insuperable sabor y rompiendo las proteínas que producen el amargor. Posteriormente cuando los gatos excretan los granos de café, estos son recogidos por los trabajadores de la plantación para limpiarlos y tostarlos unos 12 minutos aproximadamente para mantener sus características.El Café Civeta, como se le conoce, es la variedad más cara del mundo, alcanzando precios de 500 euros el kilogramo. Su principal mercado está en Japón y los Estados Unidos, pero su consumo comienza a extenderse entre los adinerados y excéntricos de otras latitudes.

Apartando el precio, te importaría probar el café que ya se tomó primero un gato ¿?
12.7.08
Berasategui expande sus fronteras

El galardonado cocinero español Martín Berasategui dirigirá la propuesta gastronómica del Restaurante “La Veranda” ubicado en Marbella, enclavado en el Hotel Villa Padierna.
La carta ofrecerá una combinación de productos vascos fusionada con los sabores de la cocina andaluza, con predominio de los productos del mar y los frutos del sur de España, para muestra un botón: setas de temporada y caviar de arenque, ajo blanco de piñones con pescado azul, pilpil de mostaza y ensalada de sésamo, lubina asada con caldo de acelgas o salmonetes con cristales de escamas comestibles, jugo de pescados de roca al azafrán y bombón liquido de olivas negras.
La Veranda: una mirada al sur de España con aires del País Vasco.
23.5.08
Vino de Autor

Así lo cataloga el creador de Bressia Profundo el Sr. Walter Bressia, propietario de la Bodega Boutique y Casa de Vinos situada en Lujan de Cuyo, Provincia de Mendoza – Argentina. Bressia Profundo es un mágico ensamble tinto de sólo 8.000 botellas, conformado por uvas: malbec, merlot, cabernet sauvignon y syrah; realizado en proporciones que sólo Walter Bressia y su equipo conocen con precisión para cada varietal, las mismas que puede variar de una añada a otra en virtud de las características y la calidad de las uvas obtenidas.
A mi juicio es el acompañante perfecto de carnes a las brasas, cordero, estofados y pescados grasos.
20.5.08
Licor de Coca
Ha salido al mercado europeo un nuevo elixir para los más atrevidos, pues su componente principal es la hoja de coca. La comercialización de este licor bautizado como: Agwa de Bolivia es posible gracias a la desaparición del alcaloide durante su destilación. Al parecer el licor, como era de esperarse, sabe a las hojas de coca pero sin sus efectos colaterales. Para su elaboración las hojas de coca son importadas desde Bolivia y procesadas en Holanda.
Cómo será embriagarse con esto ¿?
19.5.08
Top 10 - Buenos Aires
Hurgando en Internet conseguí información que puede ser útil para aquellos que se dispongan a visitar el cono sur y claro para todos los que ya se encuentran allí y quieren disfrutar de algo más… su paladar.
Tomo I: sin vueltas. Para los críticos, aquí está la mejor cocina o la mejor cocinera. “Las hermanas Ada y Ebe Cóncaro siguen asombrando con su propuesta. Una cocina de sabores excepcionales y refinada presentación”, dice Yu Sheng.
Dice Ada Cóncaro, al mando del restaurante desde hace 36 años: “Nuestra cocina es fiel a nuestra cultura, con identidad bien porteña”. Al mando del salón está Federico Fialayre, hijo de Ada, un experto sommelier que recomienda un maridaje perfecto entre plato y vino. Todos los martes de marzo, un menú especial con platos fuera de carta.
La Bourgogne: un ícono de la cocina francesa en el hotel más tradicional de Buenos Aires, el Alvear Palace, aseguran los expertos. La atención y el servicio son impecables, y cada detalle está supervisado por el chef Jean-Paul Bondeaux. “Hasta las flores que elegimos para los centros de mesa”, asegura.
Empresarios, extranjeros y amantes de la buena vida, de alto poder adquisitivo, lo visitan con frecuencia. Allí se puede comer, por ejemplo, un caviar fresco Ossetra por 820 pesos. Un detalle: cuando un caballero lo solicita, hay carta sin precio para las damas.
Oviedo: “La casa de Emilio Garip siempre ofrece un menú de calidad, con novedades interesantes y un servicio profesional”, señala en su guía gastronómica Fernando Vidal Buzzi. La especialidad de la cocina, a cargo del chef Martín Rebaulino, son los pescados y mariscos, elaborados con productos frescos que el mismo Garip se encarga de seleccionar. “Tal vez, una de las mejores bodegas argentinas, con una muy buena colección de vinos españoles”, advierte Alicia Delgado.
Casa Cruz: abrió hace tres años y es el restaurante porteño de moda por antonomasia. En este punto, no hay disidencias. Fashion , glamoroso y con un ambiente escenográfico. “Quise hacer de este lugar una extensión de mi estilo de vida”, asegura su dueño, Juan Santa Cruz.
Aunque el notable Germán Martitegui está al frente de la cocina, los críticos aseguran que Casa Cruz no es exclusivo por su cocina. “Lo es por su estética, por su estilo neoyorquino, por las modelos famosas que lo visitan y por su concepto”, resume Yu Sheng. Lo mejor: la barra de tragos diseñada por Inés de los Santos.
Duhau Restaurante & Vinoteca: elegante y superlujoso. Tanto que si un cliente se olvidó los anteojos, el mozo le ofrecerá una bandeja con una selección de gafas Cartier, de oro y con cristales de diferente graduación para que pueda leer el menú. Según Vidal Buzzi, su cocina, a cargo del chef Rafael Martínez Casas, está bien lograda. Pero la diferencia la hace su carta de postres, que, aseguran, no tiene igual. “La chef pastelera Ilhame Guerrah crea maravillas con las frutas, los chocolates y las cremas. Delicias imperdibles”, afirma Yu Sheng.
Maat Club Privado Gourmet: sólo tres visitas permitidas para los que no son socios de este club privado en Belgrano, que se inauguró en noviembre de 2005 en un petit hôtel de la calle Sucre, en Belgrano. “La casona ha sido reciclada en forma impecable. Muy buena barra y cocina, en manos del chef Rodrigo Guinzuk”, señala Vidal Buzzi en su guía. La carta, acotada pero muy sofisticada, y el agua mineral, italiana. El reglamento de reservas es preciso: se requiere puntualidad, edad mínima de 18 años, vestimenta elegante sport y teléfonos celulares en modo vibración.
Restó: un reducto íntimo en la Sociedad Central de Arquitectos. Con sólo 30 cubiertos, suele haber lista de espera por la noche. La ambientación es sencilla; predomina el blanco, con toques de madera. Al mediodía es muy concurrido: abogados, arquitectos y conocedores del lugar lo visitan diariamente.
Con el joven chef Guido Tassi al frente, los platos se destacan por la presencia de flores comestibles y vegetales no tradicionales. “Es como comer en un pequeño resto de París, pero en Buenos Aires”, resume Yu Sheng.
Sucre: con una propuesta de cocina de autor, a cargo de Fernando Troca y Gonzalo Sacot, el lugar está siempre a tope y es muy visitado por turistas. “La barra es uno de sus éxitos”, asegura Alicia Delgado.
¿Lo mejor? “El spiedo a leña de quebracho, donde se puede encontrar una gran variedad de carnes. La carta de vinos es seria y muy completa”, agrega Miguel Brascó.
Hay más de 420 etiquetas en carta, y se puede conseguir un buen vino tinto por 40 pesos. Pero también hay excepciones.
“La semana pasada vendimos nuestro vino más caro. Un Château Margaux que estaba a muy buen precio”, cuenta el sommelier Ignacio Díaz Aguirre. Por la botella, un turista brasileño pagó 2400 pesos.
Chila: la mejor propuesta de Puerto Madero tiene un toque femenino. La chef Soledad Nardelli está al mando de una cocina de autor “con inspiración francesa”, como ella misma define. “Es un lugar grande y muy agradable, con vista al dique y muy bien iluminado”, describe Miguel Brascó.
“Ravioles de centolla, besugo con almejas o risotto negro con mariscos y tinta de sepia. Platos que te hacen agua la boca”, grafica Yu Sheng. El público habitué son jóvenes empresarios de buen poder adquisitivo, y también muchos turistas. La música, en su nivel justo, no interrumpe la charla.
Yuki: nada de fashion ni glamoroso. Cocina japonesa para los exigentes. Fuera de los circuitos gastronómicos de moda, está considerado el más tradicional de los restaurantes japoneses. Recomiendan degustar el Yuki Teishoku, compuesto por siete platos típicos. “La comida es excelente, y la decoración cambia de color con las estaciones”, recuerda Alicia Delgado. “Si se puede, reservar el tatami. Vivirá una experiencia única, comiendo en el suelo, descalzo y con una atención más que amable”, recomienda Vidal Buzzi.
Escrito por: Soledad Vallejos
LA NACION
Tomo I: sin vueltas. Para los críticos, aquí está la mejor cocina o la mejor cocinera. “Las hermanas Ada y Ebe Cóncaro siguen asombrando con su propuesta. Una cocina de sabores excepcionales y refinada presentación”, dice Yu Sheng.Dice Ada Cóncaro, al mando del restaurante desde hace 36 años: “Nuestra cocina es fiel a nuestra cultura, con identidad bien porteña”. Al mando del salón está Federico Fialayre, hijo de Ada, un experto sommelier que recomienda un maridaje perfecto entre plato y vino. Todos los martes de marzo, un menú especial con platos fuera de carta.
La Bourgogne: un ícono de la cocina francesa en el hotel más tradicional de Buenos Aires, el Alvear Palace, aseguran los expertos. La atención y el servicio son impecables, y cada detalle está supervisado por el chef Jean-Paul Bondeaux. “Hasta las flores que elegimos para los centros de mesa”, asegura.
Empresarios, extranjeros y amantes de la buena vida, de alto poder adquisitivo, lo visitan con frecuencia. Allí se puede comer, por ejemplo, un caviar fresco Ossetra por 820 pesos. Un detalle: cuando un caballero lo solicita, hay carta sin precio para las damas.
Oviedo: “La casa de Emilio Garip siempre ofrece un menú de calidad, con novedades interesantes y un servicio profesional”, señala en su guía gastronómica Fernando Vidal Buzzi. La especialidad de la cocina, a cargo del chef Martín Rebaulino, son los pescados y mariscos, elaborados con productos frescos que el mismo Garip se encarga de seleccionar. “Tal vez, una de las mejores bodegas argentinas, con una muy buena colección de vinos españoles”, advierte Alicia Delgado.
Casa Cruz: abrió hace tres años y es el restaurante porteño de moda por antonomasia. En este punto, no hay disidencias. Fashion , glamoroso y con un ambiente escenográfico. “Quise hacer de este lugar una extensión de mi estilo de vida”, asegura su dueño, Juan Santa Cruz.Aunque el notable Germán Martitegui está al frente de la cocina, los críticos aseguran que Casa Cruz no es exclusivo por su cocina. “Lo es por su estética, por su estilo neoyorquino, por las modelos famosas que lo visitan y por su concepto”, resume Yu Sheng. Lo mejor: la barra de tragos diseñada por Inés de los Santos.
Duhau Restaurante & Vinoteca: elegante y superlujoso. Tanto que si un cliente se olvidó los anteojos, el mozo le ofrecerá una bandeja con una selección de gafas Cartier, de oro y con cristales de diferente graduación para que pueda leer el menú. Según Vidal Buzzi, su cocina, a cargo del chef Rafael Martínez Casas, está bien lograda. Pero la diferencia la hace su carta de postres, que, aseguran, no tiene igual. “La chef pastelera Ilhame Guerrah crea maravillas con las frutas, los chocolates y las cremas. Delicias imperdibles”, afirma Yu Sheng.
Maat Club Privado Gourmet: sólo tres visitas permitidas para los que no son socios de este club privado en Belgrano, que se inauguró en noviembre de 2005 en un petit hôtel de la calle Sucre, en Belgrano. “La casona ha sido reciclada en forma impecable. Muy buena barra y cocina, en manos del chef Rodrigo Guinzuk”, señala Vidal Buzzi en su guía. La carta, acotada pero muy sofisticada, y el agua mineral, italiana. El reglamento de reservas es preciso: se requiere puntualidad, edad mínima de 18 años, vestimenta elegante sport y teléfonos celulares en modo vibración.Restó: un reducto íntimo en la Sociedad Central de Arquitectos. Con sólo 30 cubiertos, suele haber lista de espera por la noche. La ambientación es sencilla; predomina el blanco, con toques de madera. Al mediodía es muy concurrido: abogados, arquitectos y conocedores del lugar lo visitan diariamente.
Con el joven chef Guido Tassi al frente, los platos se destacan por la presencia de flores comestibles y vegetales no tradicionales. “Es como comer en un pequeño resto de París, pero en Buenos Aires”, resume Yu Sheng.
Sucre: con una propuesta de cocina de autor, a cargo de Fernando Troca y Gonzalo Sacot, el lugar está siempre a tope y es muy visitado por turistas. “La barra es uno de sus éxitos”, asegura Alicia Delgado.
¿Lo mejor? “El spiedo a leña de quebracho, donde se puede encontrar una gran variedad de carnes. La carta de vinos es seria y muy completa”, agrega Miguel Brascó.
Hay más de 420 etiquetas en carta, y se puede conseguir un buen vino tinto por 40 pesos. Pero también hay excepciones.
“La semana pasada vendimos nuestro vino más caro. Un Château Margaux que estaba a muy buen precio”, cuenta el sommelier Ignacio Díaz Aguirre. Por la botella, un turista brasileño pagó 2400 pesos.
Chila: la mejor propuesta de Puerto Madero tiene un toque femenino. La chef Soledad Nardelli está al mando de una cocina de autor “con inspiración francesa”, como ella misma define. “Es un lugar grande y muy agradable, con vista al dique y muy bien iluminado”, describe Miguel Brascó.
“Ravioles de centolla, besugo con almejas o risotto negro con mariscos y tinta de sepia. Platos que te hacen agua la boca”, grafica Yu Sheng. El público habitué son jóvenes empresarios de buen poder adquisitivo, y también muchos turistas. La música, en su nivel justo, no interrumpe la charla.
Yuki: nada de fashion ni glamoroso. Cocina japonesa para los exigentes. Fuera de los circuitos gastronómicos de moda, está considerado el más tradicional de los restaurantes japoneses. Recomiendan degustar el Yuki Teishoku, compuesto por siete platos típicos. “La comida es excelente, y la decoración cambia de color con las estaciones”, recuerda Alicia Delgado. “Si se puede, reservar el tatami. Vivirá una experiencia única, comiendo en el suelo, descalzo y con una atención más que amable”, recomienda Vidal Buzzi.
Escrito por: Soledad Vallejos
LA NACION
15.5.08
CHILA, un oasis en Puerto Madero
Dentro de la abundante propuesta de comida italiana y los cortes de carne, existe un pequeño oasis en Puerto Madero; donde la cocina de autor, una atención soberbia y un muy cuidado ambiente hacen que los que visitan el restaurante Chila disfruten de toda una experiencia organoléptica.
Basta cruzar su umbral de madera oscura para que te reciban con una sonrisa y te sientas en todo momento bien atendido. Local agradable y minimalista invita al comensal a sentirse cómodo y reconfortado por haber llegado allí y la música, siempre presente, inunda pero no invade el ambiente. Un selecto grupo de muchachos se complacen en atenderte y hacer de tu estadía por esos predios una sensación a querer repetir.
Nuestra experiencia fue maravillosa, al punto de convertir un atractivo menú ejecutivo; de esos que habitualmente se sirven a la hora del medio día, en un singular menú de degustación de cinco platos, donde un abreboca compuesto por una pequeña crema de hongos y una mousse nos hicieron pensar que esta sería una grata experiencia.
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La carta de vinos es extensa y acorde con su logrado menú, invitándonos a refrescar nuestro paladar. Una variedad de seis panes, a escoger, y una mantequilla aromatizada nos despierta el apetito. La crema de papas y hierbas del entrante se sirve en tiempo y con la temperatura justa; la carne a término y más deliciosa imposible..jpg)
Mas adelante la Chef Soledad Nardelli nos deleita con un antepostre, consistente en un sorbete de pomelo y cítricos que no tenía desperdicio y “para finalizar una excelente comida un gran postre”, como diria la Chef. Ma. Elisa Römer, nada menos que un cake de frutos rojos y almíbar de oreo acompañado de un vino cosecha tardía para hacer aún más grata la sobre mesa entre elogios y recuerdos de excelentes restaurantes como: el Sibaris o el Malabar de otrora.
.jpg)
Si tienen oportunidad de pisar Buenos Aires, tómense unas horas y pasen por este lugar. No se arrepentirán.
http://www.chilaweb.com.ar/
Basta cruzar su umbral de madera oscura para que te reciban con una sonrisa y te sientas en todo momento bien atendido. Local agradable y minimalista invita al comensal a sentirse cómodo y reconfortado por haber llegado allí y la música, siempre presente, inunda pero no invade el ambiente. Un selecto grupo de muchachos se complacen en atenderte y hacer de tu estadía por esos predios una sensación a querer repetir.Nuestra experiencia fue maravillosa, al punto de convertir un atractivo menú ejecutivo; de esos que habitualmente se sirven a la hora del medio día, en un singular menú de degustación de cinco platos, donde un abreboca compuesto por una pequeña crema de hongos y una mousse nos hicieron pensar que esta sería una grata experiencia.
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La carta de vinos es extensa y acorde con su logrado menú, invitándonos a refrescar nuestro paladar. Una variedad de seis panes, a escoger, y una mantequilla aromatizada nos despierta el apetito. La crema de papas y hierbas del entrante se sirve en tiempo y con la temperatura justa; la carne a término y más deliciosa imposible.
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Mas adelante la Chef Soledad Nardelli nos deleita con un antepostre, consistente en un sorbete de pomelo y cítricos que no tenía desperdicio y “para finalizar una excelente comida un gran postre”, como diria la Chef. Ma. Elisa Römer, nada menos que un cake de frutos rojos y almíbar de oreo acompañado de un vino cosecha tardía para hacer aún más grata la sobre mesa entre elogios y recuerdos de excelentes restaurantes como: el Sibaris o el Malabar de otrora.
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Si tienen oportunidad de pisar Buenos Aires, tómense unas horas y pasen por este lugar. No se arrepentirán.
http://www.chilaweb.com.ar/
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